DANTECAYOLOAYZA™
Dante Juvenal Cayo Loayza profesional puneño nacido en el distrito de Asillo, cuya vida representa el esfuerzo, la superación y el compromiso con su pueblo. Formado en la educación pública, construyó su camino con disciplina, destacando desde sus primeros años académicos hasta consolidarse como docente, abogado y emprendedor.
Su vocación de servicio lo llevó a formarse como educador y posteriormente como abogado, entendiendo que la educación y la justicia son pilares fundamentales para transformar la sociedad. Hoy, como docente del Bachillerato Internacional (IB) en el Colegio de Alto Rendimiento, forma parte de la red de Colegios del Mundo IB, promoviendo una educación de calidad con estándares internacionales, pensamiento crítico y formación integral de líderes jóvenes.
Su experiencia en el sector financiero, en instituciones como Crediscotia, BBVA y Derrama Magisterial, fortaleció su visión estratégica y su capacidad de gestión. Esta base le permitió dar un paso más: emprender y generar oportunidades.
Es fundador de Abogados & Consultores CayoLoayza, desde donde impulsa el acceso a la justicia con ética y compromiso social. Asimismo, lidera Grupo Cayo Loayza EIRL, empresa orientada al desarrollo de servicios profesionales con visión innovadora y proyección nacional.
Dante Juvenal Cayo Loayza no solo ha construido una carrera, ha construido un propósito: servir, educar y transformar. Cree firmemente que el conocimiento es la herramienta más poderosa para cambiar realidades y que el liderazgo se demuestra con acciones, no con discursos.
Hoy, el compromiso es claro: seguir trabajando por una sociedad más justa, más educada y con mayores oportunidades para todos.
HISTORIA:
Durante la era colonial en el distrito de Asillo, este lugar fue incorporado al dominio español. El 12 de enero de 1784, Doña Polonia Fernández Hidalgo, reconocida como la Cacica y Gobernadora de San Jerónimo de Asillo y esposa legítima de Don Basilio Catacora, oficializó la división territorial entre los pueblos de San Antón y Asillo. A Asillo le fueron asignados los ayllus de “Sillota”, “Jila”, “Anoravi”, “Chana”, y “Qollana”. Esta demarcación fue formalmente reconocida el 2 de mayo de 1854, junto con la oficialización de algunos distritos vecinos. Hoy en día, Asillo se compone de 52 comunidades reconocidas oficialmente, tres centros poblados y un área urbana dividida en seis barrios: Tacna, Inambari, Santa Cruz de Karkakollo, Cerro Colorado, Jorge Chávez y Mariano Chancatuma.
En cuanto a la etimología de su nombre, Sellerico (1998) sugiere que el nombre de Asillo proviene del término quechua ‘ay sillu’, una exclamación de dolor emitida por el primer curaca al herirse un dedo del pie al ingresar al territorio. Otra teoría, ampliamente aceptada y respaldada por documentos antiguos, señala a Francisco Fray Pedro Asillo, un destacado misionero asesinado por los 'Jillurunas', como el verdadero fundador del distrito. Se dice que los restos de una antigua capilla y viviendas se encuentran en el lugar de su muerte, dentro de la parcialidad de Jila.
Respecto a la época prehispánica, Asillo formaba parte del “señorío Colla”, un territorio con significativas evidencias arqueológicas, incluyendo el sitio de Inampu. Antes de la conquista española, la región estaba habitada por diversas comunidades indígenas como los Qollanas, Sillotas, Anoravis y Jillurunas, cuyos vestigios aún perduran. Según Inca Garcilaso de la Vega, los incas expandieron su imperio a través de esta área, conquistando múltiples pueblos y naciones, lo que se corrobora con los restos arqueológicos encontrados en Asillo, como Tuytucara, Huayna Sillota, Cajro y Machu Asillo.
Durante el período colonial, la zona que ahora ocupa Asillo fue estratégica para los incas en sus campañas de expansión hacia el Collao y las selvas de Qoriwaya y Sandia, y también fue una ruta obligada para los españoles en camino hacia el Cusco o las minas de Potosí, Carabaya y San Gabán. Por decreto del Rey Carlos III en 1778, Asillo y Azángaro fueron temporalmente separados del virreinato del Perú y anexados al virreinato de La Plata, aunque posteriormente, en 1796, fueron reincorporados al Perú. En este periodo, Asillo desempeñó un papel crucial en aspectos económicos, jurídicos y sociales, posicionándose como una de las poblaciones altiplánicas más importantes del virreinato del Perú en la región de Puno.